San Dragon. Imitación de Ninfas de Libélulas - Rodrigo Sandoval

Mi fascinación por los odonatos, particularmente las ninfas de las libélulas en aguas quietas se remonta a muchos años atrás. En mis comienzos de mi carrera de guía de pesca con mosca me tocó trabajar con muchos clientes, y anteriormente recorriendo por mi cuenta, en un spring creek del sur. En este spring creek - un río de aguas muy lentas, cuyas aguas vienen mayoritariamente de manantiales subterráneos - existía una población de interesantes arcoiris y particularmente unas impresionantes marrones de unos colores de ensueño, las que crecían gracias a la riqueza entomológica del lugar y particularmente la abundante población de ninfas de damselflies y dragonflies. Estas ninfas nadaban por todos los sectores cubiertos de vegetación, que formaban canales por donde las arcoiris cazaban y recodos bajo las algas flotantes en los que las marrones se sentaban a acechar a las ninfas paseantes. Esta fuente proteica tan fantástica había desarrollado ejemplares de marrones que sorprendían a todos quienes pescaban, tal como me sucedió a mí cuando comencé a explorar la zona.

Con el tiempo me di cuenta de esta condición de alimentación tan clara y me concentré en el uso de imitaciones de damselflies en estado inmaduro. Una de los patrones que llenaron mis cajas en un comienzo fue la Whitlock Damsel. Posteriormente comencé a examinar más en detalle la gran abundancia de estos insectos. Luego de una visita del gran entomólogo y pescador con mosca de Portland, OR, Rick Hafele, pude observar con mayor consistencia las poblaciones más abundantes de ninfas de dragonflies, más grandes que las damselflies y en especial aquellas de la familia Aeshnidae, que agrupa a los ejemplares de mayor tamaño y de mayor capacidad de nado en este grupo de insectos.

Pasaron años de probar distintos patrones hasta que entendí cuáles son las características físicas y de comportamiento que los peces identifican en estos insectos. Esto me llevó a desarrollar un patrón particularmente, siempre siguiendo mi idea priomordial (pero históricamente no siempre devota de mí) de mantener los patrones simples. Fáciles de atar, fáciles de presentar y que entregan un claro y preciso mensaje a los peces. Al menos, eso es lo que yo llamo eficiencia en un patrón.

Mis observaciones de los Aeshnidos me permitió concluir lo siguiente:

  • Son de relativamente gran tamaño (en anzuelos un #10 u #8, 2X al menos).
  • Esencialmente colores oscuros.
  • Abdomen alargado y grueso, tórax más corto y grandes ojos.
  • Las patas permanecen a los lados cuando nadan.
  • El nado se produce por expulsiones de chorros de agua por el orificio del abdomen, lo cual los transforma en insectos a propulsión a chorro. Esto produce un nado inconstante, pero en golpes rápidos.

Mi respuesta a estas características se derivó de las técnicas de atado de un Woolly Bugger, siempre con la idea de patrones simples. El resultado, tal como existe en su versión actual y como lo presento aquí, comenzó a ser usado por mí y varios de mis compañeros de aventuras hace unos 4 ó 5 años. En esas temporadas el éxito ha sido rotundo. Su uso, tanto en Chile como en Argentina, ha permitido la exploración de diversos lagos y lagunas sin mayor conocimiento previo, salvo algo de sentido común - ya que además funciona como un excelente patrón de busqueda. Luego de una temporada de éxito, el nombre se lo ganó luego de escuchar de uno de mis amigos la siguiente pregunta: ” ... ahora que vas a pescar ese lago, ¿a qué santo te encomendarías?”.

Encomendémonos a la San Dragon

EL PATRON Y LAS INSTRUCCIONES DE ATADO

Anzuelo: Mustad 9672 o Tiemco 376, #12 al #8
Hilo: 6/0 Negro
Ojos: De bronce. (No de plomo, ¡de bronce! ... evitemos usar materiales tóxicos).
Patas:  Elástico negras. No demasiado delgadas.
Cola: Marabou negro
Cuerpo:  La misma pluma de marabou negro de la cola.
Collar:  Pluma de largas fibras de saddle negro.


INSTRUCCIONES


 

Paso 1: Se enrolla el hilo en el anzuelo para crear una “cubierta” no demasiado tupida. Luego en la punta, dejando un mínimo, pero existente espacio antes del ojo de este anzuelo, se atan los ojos de bronce. Estos ojos son como un pequeño reloj de arena, por lo cual se usa su cintura, pasando el hilo en varias direcciones para afirmarlo al anzuelo.

Para afirmarlo aún más, cada ciertas vueltas en forma de “8” por el anzuelo y la cintura de los ojos, doy unas cuantas vueltas en torno a la unión entre el anzuelo y los ojos, como para apretar el hilo (es enrollar el hilo bajo los ojos, sobre el anzuelo, en forma de vueltas en plano horizontal, para que se apriete el hilo y afirme los ojos).

Paso 2: Se atan dos elásticos separados por unos pocos milímetros. La manera de atarlos y afirmarlos es simple. Se toma uno de los elásticos, de un largo suficiente como para cubrir ambas patas de lado a lado (como 3 ó 4 centímetros) y se juntan las dos puntas, formando una vuelta que va en torno al hilo que sale precisamente del lugar en que se coloca esta pata.

Luego, se afirma este elástico dando varias vueltas intentando que las patas queden perpendiculares, o bien levemente inclinadas hacia la curva del anzuelo. El segundo elástico se ata de la misma manera.

Paso 3: Se toma una pluma de marabou que debe ser elegida cuidadosamente. Sus fibras deben ser más bien largas y firmes, a la vez que no es una pluma estilo “plumero”. Debe ser más bien fibrosa. Se deja un largo de menos de un centímetro para la cola, la cual se ata en el último tercio del anzuelo (no directamente antes de comenzar la curva - más hacia adelante en el cuerpo).

El resto de esta pluma no se corta, sino que se enrolla luego de haber atado la cola firmemente. Al enrollarlo se logra formar una especie de cordón con este marabou. Conviene tomar un hackle plier para sujetar este cordón mientras se prepara el siguiente paso. Luego de atar la cola, el hilo se lleva hasta adelante, a la altura de los ojos del patrón.

Paso 4: Ahora es necesario afirmar el marabou al cuerpo. Esta pluma, siendo tan “llena de vida” cuando está en el agua, es a su vez muy delicada en las fauces de un pez. Para solucionar esta fragilidad, antes de tapar el anzuelo formando el cuerpo, se aplica una delgada capa de cemento o pegamento, como el que usa para la cabeza de la mosca. Mientras el pegamento se mantiene fresco, se enrolla este cordón de marabou alrededor del anzuelo formando el tórax, afirmándose en forma permanente con esta capa de cemento, pero manteniendo su acción en las fibras exteriores.

Hay que recordar que el tórax no cubre más que un tercio del largo total del anzuelo y básicamente va desde las patas hasta los ojos. Al enrollar este cordón, se debe calcular cada vuelta de modo de dejar las patas de elásticos inclinadas hacia atrás y no que queden en cualquier dirección necesariamente.

Paso 5: Con el cuerpo ya formado, sólo queda formar el collar. Justo en el espacio que quedó entre los ojos y el primer elástico se ata una pluma de saddle o una pluma grande cuello de gallo, afirmando su lado más grueso y dejando la punta libre.

Es importante afirmar bien esta parte gruesa, precisamente por la necesidad de mantener el patrón intacto pese a los feroces ataques de las truchas. Luego de atar esta pluma, se pasa el hilo a la punta, adelante de los ojos.

Paso 6: Se enrolla esta pluma unas tres o cuatro veces justo detrás de los ojos, intentando hacer que cada vuelta aplaste un poco las fibras de la pluma extendidas en la vuelta anterior, de modo que el collar quede inclinado hacia atrás.

Se ata con firmeza el collar, de manera que sea poco probable que se suelte, y luego se pasa el hilo por delante de los ojos, aprovechando de afirmar nuevamente estos ojos de bronce al anzuelo y se forma una pequeña cabeza delante de ellos. Se aplica cemento, se corta el hilo, y listo.

Variaciones de la San Dragon

Mis compañeros de pesca, muchos de los cuales conocen la San Dragon hace años, han adaptado este patrón a algunas de sus preferencias. Existe la versión en verde oliva, que ha funcionando notablemente en aguas de los lagos del sur de Chile. Existe particularmente la Daltonic Dragon, de Nicolás Varela, hecha absolutamente de color púrpura o morado. Nos han tocado ocasiones en que probando ambos patrones simultáneamente ha sido esta variación colorida la de mayor éxito. La Mal Dragon, creación de Francisco Miranda se ata muy similar al patrón original, con el uso de ojos plateados que resaltan mucho más en el agua y en un anzuelo curvado en (casi) forma de “S”, cuyo modelo es el Taff Price Swimming Nymph Hook Code K6ST, logrando un efecto en el cuerpo que en muchos casos resulta más llamativo.

Presentación

La idea de usar ojos de bronce es lastrar la parte delantera del patrón, de modo que aunque sea recogida con velocidad se mantenga en una dirección más orientada hacia el fondo. No resulta lo mismo con ojos plásticos y lastrando el cuerpo, ya que el peso se va hacia el centro y no se mantiene cerca de la punta. Se puede presentar con líneas flotantes, pero usualmente el uso de líneas sumergibles son la tónica para mantener un nado sumergido cerca de las camas de vegetación, que es donde la Aeshnas abundan.

Una vez en el agua, es factible dejarla hundirse por unos segundos, llevando la cuenta. Si al recoger se nota que ésta se enredó en el fondo, el siguiente lanzamiento se la deja hundirse menos segundos hasta encontrar la profundidad precisa, en que la mosca nada cerca del fondo lleno de vegetación, pero no muy lejos.

El nado impuesto se logra en base a tirones, tal como se presentan los streamers. El nado de las Aeshnas es muy poderoso y se realiza con chorros intermitentes de agua que salen de su abdomen, por lo cual esta presentación se mantiene con el propósito de simulación de este nado.

La San Dragon es hoy un patrón conocido por muchos pescadores en Chile e incluso en Argentina. Se ha presentado en dos seminarios de atado y ha sido uno de los más elogiados por quienes lo han utilizado posteriormente. Su uso se ha centrado en lagunas de mediano y pequeño tamaño, siempre manteniendo la mosca cerca de la vegetación y ha registrado capturas tan grandes como arcoiris de 5 y más kilos.

Los invito a probarla.


Sin ser demasiado artista, los patrones diseñados por Rodrigo Sandoval han demostrado una buena efectividad, buscando siempre un propósito funcional. La San Dragon es uno de ellos y con el tiempo ha demostrado su efectividad en aguas quietas.

Comentarios pueden ser dirigidos a: rsandova@riosysenderos.com



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